19.04.14

A continuación, están las mejillas ardientes, las lenguas de fuego danzarinas, tragadas al punto por las tinieblas, los cuerpos que se retuercen, ella te dice que no seas brusco, ¡grita que le duele! ¡Se debate, te trata de bestia salvaje! Está acorralada, acosada, desgarrada, se siente engullida. Ah… esta oscuridad densa, tangible, este caos cerrado, ni cielo ni tierra, ni espacio ni tiempo, ni ser del no-ser, ni no-ser del ser, ni ser del ser, el fuego ardiente del carbón vegetal, los ojos húmedos, la caverna abierta, las volutas de humo, los labios ardientes, los gritos guturales, el hombre y la bestia, la llamada de la oscuridad original, la angustia del tigre feroz en la selva, la avidez, las llamas han ascendido, ella llora lanzando agudos gritos, la bestia salvaje muerde, ruge, está embrujada, brinca hacia adelante, da vueltas alrededor del fuego, la luz es cada vez más clara, las llamas cambiantes, informes, en la cueva de donde se elevan en volutas de humo una lucha a muerte se entabla, ella se precipita al suelo, lanza unos gritos estridentes, brinca de nuevo, ruge, estrangula y devora… el ladrón de fuego ha huido, a lo lejos la antorcha penetra en la oscuridad, decrece, la llama no es ya más que un pequeño punto vacilante en medio del siniestro viento. Se apaga.


Gao Xingjian, La Montaña del Alma. (Extracto)

17.01.14
17.01.14

Varón urgente
hembra repentina

no pierdan tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará
que está pasando
que ya ha pasado para los dos
urgente viejo
anciana repentina.


Todo el instante, Mario Benedetti.

27.12.11
27.12.11

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas
Van trepando en mi viejo dolor con las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueño aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.


Pablo Neruda, 20 Poemas de amor. (5) 

23.10.11
30.09.11
1

La Belle Dame Sans Merci - John Keats (Interpretado por Ben Whishaw)

0 plays
30.09.11

En la ciudad no se puede vivir 
Sin tener un oficio conocido: 
La policía hace cumplir la ley. 

Algunos son soldados 
Que derraman su sangre por la patria 
(Esto va entre comillas) 
Otros son comerciantes astutos 
Que le quitan un gramo 
O dos o tres al kilo de ciruelas. 

Y los de más allá son sacerdotes 
Que se pasean con un libro en la mano.

Cada uno conoce su negocio.
¿Y cuál creen ustedes que es el mío?

Cantar
………. mirando las ventanas cerradas


Para ver si se abren 
Y
.. me
……. dejan
…………… caer 
………………….. una 
……………………….. moneda.


Nicanor Parra, Mendigo.

23.09.11
18.09.11